

Esta es una mantelería, hecha en tela de Panamá azul cielo con una puntilla alrededor, y tiene toda una historia detrás de ella, esta si esta estrenada.
Su historia... tiene un sabor agridulce, yo cosí la mantelería y su servilletas 12 nada menos, una vez puesta...
Pero llego un momento que, entre coser la mantelería pues es grande y las servilletas, me canse y la deje aparcada durante un tiempo, mi abuela fue la que me puso la puntilla, toda cosida a mano y cuando empezó las servilletas siempre me decía: "Hija acaba de bordar la servilleta que te falta... me moriré y no podre ponerle la puntilla".
Tengo 11 servilletas con puntilla y una sin, mi madre se ha ofrecido cientos de veces a ponérsela, pero yo no he querido...
Esta es otra mantelería, igual que la anterior, pero esta si esta acabada.

Y no recuerdo si la hice antes de la azul o después y me ayudo mi mama a coser la puntilla... tendré que preguntarle.
Tengo alguna que otra cosilla mas, pero ya son cosas que he bordado mas recientemente, para mis hijas o para casa.
Espero que no os hayáis aburrido mucho, con esta entrada, simplemente hay que ver, que cosas tiene la memoria, encuentras cuatro trapos olvidados en un armario y te viene a la cabeza un montón de recuerdos de como, cuando, donde y porque hiciste esta labor o esta otra...
Y recuerdas la ilusión y el esfuerzo que tuvistes que hacer o que hicieron otras personas para ayudarte a llevar tu proyecto a buen termino...
1 comentario:
todas las cosas que sacamos de los armarios despues de un tiempo siempre tienen nostalgia. No valen solo por el trabajo, a veces sus historias son mucho mas importantes.
Me gusta mucho el primero (el tuyyo)
Hasta luego
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